MASACRES

EN LOS BARRIOS

Cuando cinco o más personas mueren en un mismo evento ha ocurrido una masacre. Cuando los autores de las muertes son funcionarios de los cuerpos de seguridad del Estado aumenta la presunción de ejecuciones extrajudiciales. Prouris documentó cuatro procedimientos ejecutados en el Área Metropolitana de Caracas, entre febrero y octubre de 2019, que suman 26 personas asesinadas. En todos los casos, los agentes actuaron con la lógica de razia. Cuando “peinan un barrio” en busca del homicida de un policía la irrupción adquiere ribetes de venganza

Erick S. González Caldea

El 17 de julio de 2019, por televisión de señal abierta, Nicolás Maduro expresó “¡Viva el FAES!”. Una semana después ocurrió la tercera de cuatro masacres atribuidas a funcionarios de las Fuerzas de Acciones Especiales de la Policía Nacional Bolivariana en el Área Metropolitana de Caracas. 26 personas fueron asesinadas en razias ejecutadas en barrios populares de la región capital durante 2019.

El término masacre, según la doctrina del sistema interamericano de derechos humanos, corresponde a los homicidios de cinco o más personas durante un mismo procedimiento ejecutado por funcionarios de los cuerpos de seguridad del Estado o por integrantes de grupos paraestatales.

 

Las Mayas, 8 de febrero

 

Funcionarios de las FAES tomaron el sector Felipe Acosta Carlez en busca de los que habrían asesinado al agente de la PNB Carlos Moya, en medio de un robo cometido en una camioneta de transporte público.

 

Según testigos y familiares de las víctimas, antes del mediodía, cinco jóvenes del sector habían sido asesinados: José Arteaga, de 18 años de edad; David Arteaga, de 21; José Moisés flores Espinoza, de 19; y Vicente Ramírez, de 22 años de edad. La quinta fue Noelkis Carolina Ramírez Blanco, de 21 años de edad. No hubo reportes policiales de ninguna de estas cinco muertes y los datos de las víctimas se obtuvieron extraoficialmente, a través de familiares en la morgue de Bello Monte.

“A mí sobrina la confundieron con un muchacho y por eso le dispararon en el pecho”, detalló Rafael Rojas, tío de Ramírez Blanco.

 

El Valle, 24 de julio

 

A la 1:00 pm, comenzaron a subir los funcionarios de las Fuerzas de Acciones Especiales (FAES) al barrio 70 de El Valle. Estaban dispuestos a vengar la muerte de un supervisor agregado de la Policía Nacional Bolivariana Carlos Valverde, de 43 años de edad. La razia de 12 horas acabó con la vida de siete hombres.

 

Seis de las víctimas fueron identificadas: William Daniel Chacón Mendoza, de 19 años de edad; Giovanny Alejandro Contreras Moreno, de 19 años; Javier Noria, de 32 años; Carlos Javier González, de 22 años; Antony José Matos Hernández, de 22 años; y Raifer Martínez, cuya edad no se logró precisar. Según sus familiares, todos fueron ejecutados dentro de sus hogares.

 

Testigos del hecho relataron que más de 30 funcionarios irrumpieron en la calle 9 de El Valle y avanzaron hacia el barrio El 70, el cual se prolonga hasta El Cementerio. Iban vestidos de negro, encapuchados y con armas largas. En camionetas tipo Hilux y motocicletas de alta cilindrada recorrieron la zona hasta llegar a las casas de las víctimas.

 

Los cuerpos sin vida fueron traslados al hospital Pérez Carreño de Caracas. Allí los médicos informaban a cada familia que su muerto no era el único del operativo, que hubo una masacre ese 24 de julio.

 

Carretera Panamericana, 27 de agosto

 

Siete muertos fue el resultado de la razia que se prolongó durante siete horas en varios barrios del Kilómetro 2 de la Carretera Panamericana.

 

Según la versión oficial, difundida por el Ministerio de Interior, Justicia y Paz, los miembros de la banda delictiva de “El Peluca” fueron “neutralizados” al “enfrentarse” contra comisiones de las Fuerzas de Acciones Especiales de la Policía Nacional Bolivariana.

 

Durante las siete horas del “operativo”, los vecinos de La Invasión permanecieron encerrados en sus hogares, a la espera de los resultados fatales. En la morgue de Bello Monte, se precisaron las identidades familiares de cinco de los fallecidos: Freyiber González, de 16 años, Alber José Armas Armas, de 35 años de edad, Tony Arsenio Armas Armas, de 30 años, Yorman Gabriel Puerta Gómez, de 20 años y Edwar Zambrano, de 23 años.

 

Los deudos desmintieron la versión oficial: “Llegaron y sin preguntar comenzaron a disparar. Es la palabra de ellos contra la de nosotros, pero como nosotros vivimos en un barrio no nos creen”, dijo una de las personas que acudió a la morgue.

 

Petare, 7 de octubre

 

Siete personas fueron asesinadas  en un operativo conjunto de las Fuerzas de Acciones Especiales (FAES) de la Policía Bolivariana y la Policía Municipal de Sucre en los barrios José Félix Ribas y Julián Blanco, en Petare.

 

A través de un parte policial, se informó que el hecho ocurrió luego de que presuntos miembros de la banda de “el Wilexys” se enfrentaran a funcionarios de Polisucre. A raíz de eso, efectivos de las FAES se sumaron al operativo y en una primera incursión mataron a cuatro supuestos delincuentes.

 

En un principio los fallecidos no fueron identificados, como suele suceder en los reportes oficiales de supuestos casos de resistencia a la autoridad que, en verdad, pudieran constituir ejecuciones extrajudiciales. Sin embargo, sí se ofrecieron detalles en torno a las heridas que causaron las muertes.

 

No fue hasta dos días después que familiares de Luis Gerardo Cabello, de 21 años de edad, de Keyber David Landaeta, de 18 años, y Gerard Wladimir Torrealba Pinto, de 26 años de edad, pudieron dar su versión de los hechos.

 

Landaeta Villegas era ayudante de herrero y trabajaba con su padre, Néstor Landaeta, en Petare. “Era mi único varón. No era ningún delincuente, siempre lo crie para que sea un muchacho de bien, aun así me lo mataron”, explicó el padre.

 

Landaeta explicó que su hijo no poseía antecedentes penales, ni tenía armas de fuego. “Dijeron que tenía una pistola. Él estaba en casa de un amigo cuando de repente entraron y lo mataron. Lo dejaron en el hospital de El Llanito completamente desnudo”, detalló.

 

En el acta de defunción se escribió como causa de muerte en los tres casos: shock hipovolémico causado por el impacto de un proyectil en el tórax. Sus familiares desmintieron que pertenecieran a una banda delictiva. “Fue una masacre”, aseguró Landaeta.

 

En el caso de Torrealba Pinto, el joven iba camino a su casa a las 4:00 pm, cuando se desarrollaba el operativo de las FAES en la Zona 5 de José Félix Ribas, en el sector La Cañada. Los oficiales lo detuvieron y lo obligaron a ingresar a su casa, donde le dispararon en el pecho.

 

“Él nunca se enfrentó contra los funcionarios de las FAES, estaba llegado de su trabajo. Lo mataron y luego se lo llevaron al hospital Domingo Luciani sin vida”, sostuvo uno de sus familiares quien no quiso ser identificado.

 

Torrealba era técnico en computadora. Hace unos años realizó un curso en el Instituto Técnico Luisa Cáceres de Arismendi. Dejó tres hijos de 5 años, tres años y 6 meses de edad. Cuando tenía 19 años de edad, fue detenido por el delito de robo, estuvo en prisión un año y luego se le dicto medida sustitutiva de privación de libertad. Durante dos años se presentó periódicamente ante el tribunal de la causa.

 

“Gerald terminó su presentación. Cambió su vida y se dedicó a trabajar. De igual forma lo mataron por eso. En el barrio lo sabemos, si tienes antecedentes te matan”, sostuvo uno de los deudos.

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